Inventos 4 min de lectura Período: 1835 – 1850

Antonio Meucci y el teléfono que pudo nacer en La Habana

La historia de Antonio Meucci, el inventor italiano que en 1849, en el Teatro Tacón de La Habana, oyó una voz a través de un cable años antes que Bell.

Ilustración de Antonio Meucci trabajando en un aparato con bocinas de latón en su taller lleno de pilas, cables y bobinas, con La Habana al fondo
Ilustración: Meucci experimentó con la transmisión eléctrica de la voz en La Habana.

Si preguntas quién inventó el teléfono, la mayoría responderá Alexander Graham Bell. Pero en esa historia hay un capítulo que pasó en Cuba y que casi nadie conoce. Durante quince años, un técnico italiano llamado Antonio Meucci vivió y trabajó en La Habana, y fue allí, en un taller del Teatro Tacón, donde aseguró haber oído por primera vez una voz humana viajando por un cable.

Quién fue Antonio Meucci

Antonio Meucci nació en Florencia en 1808. Estudió en la Academia de Bellas Artes de su ciudad y trabajó como técnico de escena en teatros florentinos, donde aprendió mecánica, química y algo de electricidad. Por motivos políticos tuvo que salir de Italia, y en 1835 aceptó una oferta para trabajar en Cuba junto a su esposa, Ester Mochi.

Meucci en La Habana: el Teatro Tacón

La etapa de Meucci en La Habana comenzó en el recién construido Teatro Tacón, uno de los mayores y más lujosos de América en aquella época. Meucci se ocupaba de la maquinaria escénica y de los efectos técnicos, y montó en los altos del teatro un taller propio.

Allí desarrolló un negocio de galvanoplastia, la técnica de recubrir objetos con una capa de metal mediante electricidad, que le hizo bastante conocido en la ciudad. También se interesó por la electroterapia, una práctica de moda en el siglo XIX que consistía en aplicar pequeñas descargas eléctricas para tratar dolores y enfermedades. Con pilas fabricadas por él mismo trataba a amigos y conocidos que se lo pedían.

El experimento de 1849

Según el relato que el propio Meucci hizo años después, en 1849, mientras preparaba uno de esos tratamientos, conectó a un paciente a un aparato en una habitación y se fue a otra cercana, unida a la primera por un cable. Cuando el paciente recibió la descarga y gritó, Meucci aseguró haber oído el grito a través del aparato que tenía junto al oído, transmitido por el cable.

Ese momento, según él, le hizo entender que la voz podía viajar por medios eléctricos, y desde entonces empezó a buscar la manera de perfeccionar la idea. Conviene ser prudentes: casi todo lo que sabemos de aquel experimento procede de lo que Meucci contó después, y no hay pruebas independientes de esa época que confirmen cómo funcionaba su aparato.

De La Habana a Nueva York

En 1850 Meucci y su esposa dejaron Cuba y se instalaron en Staten Island, Nueva York. Allí siguió trabajando en su idea, a la que llamó teletrófono, y llegó a instalar un sistema que comunicaba distintas habitaciones de su casa, en parte para hablar con su esposa, que estaba enferma y casi no podía moverse.

Pero Meucci vivió con muchas dificultades económicas. En 1871 presentó un caveat, una especie de aviso previo de patente, que tenía que renovar cada año pagando una tasa de diez dólares. Dejó de pagarla después de 1874. En 1876, Alexander Graham Bell registró su patente del teléfono.

Meucci y Bell: una disputa de más de un siglo

La relación entre Meucci y Bell se convirtió en una de las grandes polémicas de la historia de la tecnología. Meucci y sus apoyos llevaron el caso a los tribunales, pero el inventor murió en 1889 sin que la disputa se resolviera.

En 2002, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la resolución H. Res. 269, que reconoce la vida y los logros de Meucci y señala que, si hubiera podido pagar la tasa para mantener su aviso después de 1874, no se le podría haber concedido la patente a Bell. Es importante entender su alcance: se trata de una declaración de reconocimiento, no de una ley ni de una sentencia que diga oficialmente quién inventó el teléfono. Algunos historiadores, de hecho, siguen defendiendo el papel central de Bell.

Por qué es uno de los inventos en Cuba más curiosos

Entre los inventos en Cuba o ligados a la isla, la historia de Meucci es probablemente la más sorprendente. No hay una placa en cada esquina que lo recuerde, pero en el ambiente científico cubano se repite con orgullo que la primera transmisión eléctrica de la voz pudo ocurrir en La Habana, años antes de que el teléfono tuviera nombre.

El edificio del antiguo Teatro Tacón, transformado y ampliado, forma parte del actual Gran Teatro de La Habana, frente al Parque Central y a pocos pasos del Paseo del Prado. Quien entra hoy a ver un ballet difícilmente imagina que en sus altos, hace casi dos siglos, un técnico italiano escuchaba voces a través de un cable.

Fuentes

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