Arquitectura 4 min de lectura Período: 1930 – actualidad

El Edificio Bacardí de La Habana: la joya art déco coronada por un murciélago

Historia del Edificio Bacardí de La Habana, primer gran edificio art déco de la ciudad: su concurso, sus arquitectos, su murciélago y su restauración.

Torre escalonada del Edificio Bacardí de La Habana con su decoración art déco en terracota y el murciélago en la cúspide al atardecer
El Edificio Bacardí, terminado en 1930, con su murciélago en lo alto.

Basta levantar la vista desde muchas esquinas de La Habana Vieja para encontrarlo: una torre escalonada, de tonos rojizos y dorados, rematada por un murciélago con las alas abiertas. El Edificio Bacardí de La Habana es el gran símbolo del art déco cubano y uno de los edificios más fotografiados de la ciudad, aunque muchos visitantes no saben qué hay detrás de él.

Historia del Edificio Bacardí

La historia del Edificio Bacardí comienza a finales de los años veinte, cuando la compañía ronera fundada en Santiago de Cuba decidió levantar en la capital una sede a la altura de su éxito internacional. Para elegir el proyecto organizó un concurso entre un número limitado de arquitectos. En el jurado estaba el propio presidente de la empresa, Henri Schueg, junto a arquitectos de prestigio de la época como Leonardo Morales y Pedro Martínez Inclán.

Ganó la propuesta de Esteban Rodríguez Castells, con Rafael Fernández Ruenes como socio y el ingeniero José Menéndez Menéndez como colaborador. Las obras empezaron en enero de 1930 y, según EcuRed, terminaron en diciembre de ese mismo año, un ritmo sorprendente para un edificio de su tamaño.

Un cambio de estilo inspirado en París

El primer diseño de Rodríguez Castells no era art déco, sino de inspiración neorrenacentista. Todo cambió tras visitar la Exposición Internacional de Artes Decorativas de París de 1925, el evento que dio nombre y difusión al art déco. El arquitecto volvió a Cuba con otra idea y rehízo el proyecto.

El resultado fue uno de los primeros grandes ejemplos de art déco en La Habana, y para muchos especialistas sigue siendo el mejor.

Cómo es el edificio: granito, terracota y oro

El edificio ocupa un solar en la esquina de las calles Monserrate y San Juan de Dios. La parte baja está revestida de granito de distintos tonos, mientras que la parte alta se cubre con ladrillos y piezas de terracota esmaltada en colores cálidos. Las fachadas están llenas de detalles decorativos: motivos vegetales, figuras geométricas y figuras femeninas, en el lenguaje típico del art déco.

El vestíbulo, con mármoles, bronces y lámparas de época, es una pequeña lección de estilo en sí mismo. En lo alto, la torre escalonada alberga un mirador desde el que se domina la bahía y el casco histórico.

Según Wikipedia, el edificio mide unos 44 metros hasta el remate, y con el murciélago y su soporte supera esa cifra. En su momento estuvo entre los más altos de La Habana.

El murciélago de Bacardí

El remate más famoso del edificio es el murciélago de Bacardí, emblema de la marca. La tradición de la empresa cuenta que, cuando la familia empezó a producir ron en Santiago de Cuba en 1862, había murciélagos en el techo de la primera destilería, y que la esposa del fundador, Facundo Bacardí, propuso adoptarlo como símbolo, asociado a la buena suerte.

En lo alto del edificio, el murciélago se convirtió en una referencia del horizonte habanero, visible desde buena parte de la ciudad vieja.

Después de 1959

Con la nacionalización de las empresas privadas en 1960, la familia Bacardí perdió sus propiedades en Cuba y trasladó su actividad al extranjero. El edificio pasó a manos del Estado y se destinó a oficinas.

Con el paso de las décadas sufrió el deterioro común a muchos edificios habaneros, hasta que fue restaurado a comienzos de los años 2000 con participación de una firma italiana. La restauración recuperó buena parte de su decoración exterior y del vestíbulo.

Una pieza clave de la arquitectura art déco en Cuba

El Edificio Bacardí resume una época en la que La Habana miraba a París y a Nueva York y competía con ellas en ambición. Junto a otras obras de la etapa republicana que repasamos en nuestro artículo sobre la arquitectura cubana y sus maravillas de ingeniería, es una pieza clave para entender la arquitectura art déco en Cuba.

Entre todos los edificios históricos de La Habana, pocos combinan tan bien belleza, historia empresarial y un símbolo tan fácil de reconocer. Si pasas por el centro, entra al vestíbulo y, si el mirador está abierto, sube: la vista merece la pena.

Fuentes

#arquitectura#art déco#la habana#edificios históricos

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