El Paseo del Prado de La Habana: historia del bulevar más elegante de Cuba
Historia del Paseo del Prado de La Habana: de alameda extramuros en 1772 a Paseo de Martí, con sus leones, sus palacetes y su vida de barrio entre árboles.

Pocas calles resumen tan bien la historia de una ciudad como el Paseo del Prado de La Habana. Por él pasearon en carruaje los nobles del siglo XVIII, desfilaron las comparsas del carnaval, se levantaron palacetes, teatros y hoteles, y hoy juegan los niños, se venden casas de forma informal y se exponen cuadros los fines de semana. Todo bajo la misma sombra de árboles y la mirada de sus leones de bronce.
Historia del Paseo del Prado: una alameda fuera de las murallas
La historia del Paseo del Prado empieza en 1772. Ese año, el capitán general Felipe de Fons de Viela, marqués de la Torre, ordenó construir un paseo arbolado fuera de las murallas que entonces encerraban la ciudad. El marqués es recordado como el primer urbanista de La Habana, y su idea era dar a la capital un espacio de paseo a la altura de las grandes ciudades europeas.
El nuevo espacio se llamó Alameda de Extramuros, porque quedaba "extramuros", es decir, fuera del recinto amurallado. Con el tiempo pasó a llamarse Paseo de Isabel II, en honor a la reina española, cuya estatua se colocó en la zona a mediados del siglo XIX. El nombre de Prado, inspirado en el famoso paseo madrileño, fue el que se quedó en el habla popular.
De paseo colonial a avenida republicana
Durante el siglo XIX el Prado se convirtió en el escaparate de la sociedad habanera. Las familias pudientes recorrían el paseo en quitrines y volantas al caer la tarde, y a ambos lados fueron surgiendo casas señoriales con portales de columnas que protegían del sol y de la lluvia. Cerca se levantó la Fuente de la India, uno de los símbolos de la ciudad.
Cuando las murallas se derribaron a partir de 1863, el Prado dejó de ser un paseo "de las afueras" y quedó integrado en la ciudad que crecía hacia el oeste. Fue además, según EcuRed, la primera calle asfaltada de La Habana.
Los leones del Prado y la gran remodelación
La imagen actual del paseo es fruto de una gran remodelación de las primeras décadas del siglo XX, ligada a la construcción del cercano Capitolio. Se elevó el bulevar central, se colocaron bancos de piedra y mármol, farolas y muros bajos, y se plantaron hileras de árboles. Fue entonces, según EcuRed, cuando se instalaron los famosos leones del Prado, los felinos de bronce que custodian el paseo y que se han convertido en el monumento favorito de los niños habaneros para subirse a jugar.
El resultado es un bulevar peatonal elevado en el centro, con circulación de coches a ambos lados, que se recorre en unos veinte minutos desde el mar hasta el Parque Central.
Paseo de Martí: el nombre oficial que casi nadie usa
Desde el siglo XX, el nombre oficial de la vía es Paseo de Martí, en homenaje a José Martí. Pero, como ocurre con muchas calles cubanas, el nombre oficial convive con el de siempre: para los habaneros sigue siendo, sencillamente, el Prado.
Qué encontrarás a lo largo del Prado
- El Malecón, en su extremo norte, donde el paseo se abre al mar frente al Castillo del Morro. Hablamos de él en nuestro artículo sobre el Malecón de La Habana.
- Palacetes y edificios eclécticos, muchos con portales corridos, algunos restaurados y otros esperando una reparación que no termina de llegar.
- Hoteles históricos, como el Hotel Sevilla, a pocos pasos del bulevar.
- El Parque Central, con la estatua de Martí, y frente a él el Gran Teatro de La Habana.
- El Capitolio, cuya cúpula cierra la perspectiva del paseo por el sur.
La vida cotidiana en el Prado
Más allá de su arquitectura, el Prado es un espacio de barrio. Por las mañanas lo cruzan escolares y trabajadores; por las tardes se llena de niños en patines y bicicletas, partidas de dominó y conversaciones en los bancos. Los fines de semana, artistas exponen y venden sus pinturas a lo largo del bulevar, y desde hace años funciona allí una especie de mercado informal de permutas y compraventa de viviendas, donde la gente cuelga carteles con lo que ofrece y lo que busca.
Por qué el Prado es una de las calles famosas de La Habana
Entre todas las calles famosas de La Habana, el Prado tiene algo especial: es a la vez monumento, parque, salón y plaza pública. Ha cambiado de nombre, de dueños y de función muchas veces, pero nunca ha dejado de ser el lugar donde la ciudad sale a verse a sí misma.
Fuentes
- EcuRed: Paseo de Martí
- Cubanet: El Paseo del Prado
- Cubamemorias: Historia del Paseo del Prado


