El 10 de febrero de 1878 se firmó en Zanjón, Camagüey, el acuerdo que puso fin a la mayor parte de la Guerra de los Diez Años. El pacto ofreció amnistía y reformas, pero dejó sin cumplir los dos grandes objetivos de la insurrección: la independencia de Cuba y la abolición completa de la esclavitud.
Qué pasó el 10 de febrero de 1878 en Cuba
Representantes del Comité del Centro, órgano de las fuerzas insurrectas en Camagüey, aceptaron las condiciones negociadas con el general español Arsenio Martínez Campos. Siete representantes cubanos suscribieron el acuerdo, conocido desde entonces como Pacto del Zanjón por el lugar donde se concluyó.
El texto dispuso la capitulación de las fuerzas que lo aceptaran y el cese de la persecución por los hechos de la guerra. Permitió que quienes quisieran salir de la isla recibieran facilidades para hacerlo y prometió a Cuba condiciones políticas y administrativas semejantes a las vigentes en Puerto Rico.
También reconoció la libertad de las personas esclavizadas y colonos asiáticos que hubieran combatido en las filas insurgentes. Esa cláusula fue limitada: no abolió la esclavitud para toda la población sometida a ella. La abolición definitiva en Cuba no llegó hasta 1886.
Una guerra agotada y dividida
La contienda había comenzado con el Grito de Yara, el 10 de octubre de 1868. Durante diez años, la República en Armas intentó sostener un gobierno y un ejército frente a un poder colonial con más recursos. La guerra tuvo sus principales bases en Oriente y Camagüey y no logró extenderse de forma permanente al occidente azucarero.
Las bajas, la escasez de armas, el desgaste económico y las divisiones dentro del campo independentista redujeron la capacidad militar. Conflictos entre las autoridades civiles y los mandos del ejército, así como rivalidades regionales, debilitaron la coordinación. La muerte o salida de dirigentes también afectó la continuidad del proyecto.
Martínez Campos llegó a Cuba en 1876 con refuerzos y una estrategia que combinó presión militar, indultos y conversaciones. Su propuesta encontró receptividad entre jefes y representantes que consideraban imposible sostener la guerra en aquellas condiciones. El pacto fue así resultado tanto de la ofensiva española como del agotamiento interno.
Lo que concedió y lo que dejó pendiente
El Pacto del Zanjón cerró una guerra sin proclamar vencedora a una Cuba independiente. España mantuvo la soberanía y prometió reformas cuya aplicación dependería de decisiones posteriores. La representación cubana en las Cortes y ciertas libertades públicas ampliaron el espacio político, pero la administración colonial continuó.
Para los combatientes, la amnistía redujo el riesgo de represalias y abrió la posibilidad del exilio. Varios dirigentes se trasladaron a Estados Unidos, el Caribe o América Latina, donde mantuvieron redes políticas. Otros regresaron a la vida civil dentro de la isla.
La cuestión de la esclavitud mostró con claridad el alcance limitado del acuerdo. Solo quedaron libres quienes habían servido en las filas cubanas. El sistema sobrevivió ocho años más, aunque la guerra había debilitado sus bases y había unido la independencia con la emancipación en el programa insurrecto.
Baraguá: el rechazo de Antonio Maceo
No todas las fuerzas aceptaron el pacto. En Oriente, Antonio Maceo y otros oficiales sostuvieron que una paz sin independencia y sin abolición completa no respondía a las metas de la guerra. El 15 de marzo de 1878 se reunieron con Martínez Campos en Mangos de Baraguá para comunicar su posición.
La Protesta de Baraguá no anuló jurídicamente el acuerdo ni permitió sostener por mucho tiempo las operaciones. Su importancia fue política: dejó constancia de que el Zanjón no representaba el consentimiento de todo el movimiento independentista. Las fuerzas que continuaron la lucha terminaron por cesar el combate ante la falta de recursos.
Fernando Figueredo, nacido el 9 de febrero, estuvo junto a Maceo y escribió después uno de los relatos más influyentes del encuentro. Su narración ayudó a fijar Baraguá como símbolo de la continuidad entre la guerra de 1868 y los proyectos posteriores.
Del Zanjón a la nueva guerra independentista
El fin de la contienda no resolvió el conflicto colonial. En agosto de 1879 comenzó la Guerra Chiquita, un nuevo levantamiento que tampoco consiguió extenderse ni recibir armas suficientes. En el exilio, antiguos combatientes revisaron las causas de ambas derrotas y buscaron una organización más unida.
José Martí convirtió esa experiencia en una lección política para preparar la guerra de 1895. Su proyecto procuró reunir generaciones, regiones y grupos sociales bajo un programa común. Maceo y Máximo Gómez volvieron a ocupar posiciones militares decisivas cuando comenzó la nueva insurrección.
El 10 de febrero marca, por tanto, un cierre incompleto. El pacto terminó la mayor parte de una guerra devastadora y obtuvo concesiones concretas, pero preservó el dominio español y una parte del orden esclavista. La distancia entre lo firmado en Zanjón y los objetivos de 1868 explica por qué la lucha independentista reapareció pocos años después.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó el 10 de febrero de 1878 en Cuba?
Ese día representantes cubanos del Comité del Centro y el general español Arsenio Martínez Campos firmaron el Pacto del Zanjón, que puso fin a la mayor parte de la Guerra de los Diez Años.
¿Qué estableció el Pacto del Zanjón?
Dispuso el fin de las hostilidades, amnistía para los participantes, facilidades para salir de Cuba y reformas políticas semejantes a las de Puerto Rico. También reconoció la libertad de las personas esclavizadas que habían combatido en las filas insurrectas.
¿Por qué Antonio Maceo rechazó el pacto?
Porque el acuerdo no reconocía la independencia de Cuba ni abolía por completo la esclavitud. Maceo y otros jefes expresaron su rechazo ante Martínez Campos el 15 de marzo de 1878 en Mangos de Baraguá.
¿El pacto terminó toda la resistencia?
Terminó la mayor parte de la Guerra de los Diez Años, pero algunos grupos continuaron combatiendo durante semanas. La inconformidad reapareció en 1879 con la Guerra Chiquita y en 1895 comenzó una nueva guerra independentista.
Fuentes
- CLACSO: Historia de Cuba, tomo sobre las luchas por la independencia
- University of Miami Libraries: Extract of Treaty of Zanjón, February 1878
- Encyclopedia.com: Zanjón, Pact of
- Google Books: La revolución de Yara, 1868-1878
- Rialta Archivo: La Protesta de Baraguá y sus relatos
