Antes y después 4 min de lectura Período: 1559 – actualidad

La Plaza Vieja de La Habana antes y después: del parqueo de cemento a joya restaurada

Cómo cambió la Plaza Vieja de La Habana: plaza de mercado en el siglo XVI, aparcamiento subterráneo en 1952 y hoy una de las mejor restauradas.

Plaza Vieja de La Habana restaurada, con su fuente de mármol en el centro y edificios coloniales de colores con vitrales y balcones
La Plaza Vieja hoy, con una fuente en el centro y sus edificios restaurados.

Hay lugares que cuentan la historia de una ciudad solo con comparar dos fotografías. La Plaza Vieja de La Habana es uno de ellos. Si miras una imagen de hace unas décadas, verás una explanada de cemento con accesos para coches y edificios descascarados alrededor. Si la miras hoy, encontrarás una plaza colonial luminosa, con una fuente en el centro, terrazas, vitrales de colores y niños corriendo entre turistas. Entre una y otra hay años de abandono y una de las restauraciones más ambiciosas de Cuba.

Historia de la Plaza Vieja: una plaza que nació "nueva"

La historia de la Plaza Vieja empieza en 1559, cuando el cabildo de La Habana decidió abrir un nuevo espacio público para el mercado y las fiestas de la villa. Por eso, paradójicamente, su primer nombre fue Plaza Nueva.

Durante la época colonial fue el corazón comercial de la ciudad. Allí se vendían alimentos y mercancías, se celebraban fiestas, procesiones y hasta corridas de toros, y las familias más ricas construían sus casas alrededor para tener balcón a los espectáculos. En 1709 se instaló en el centro una fuente que abastecía de agua al vecindario.

Cuando en 1814 se abrió otro mercado en la cercana Plaza del Cristo, aquella "plaza nueva" pasó a ser la vieja, y así se quedó su nombre. A lo largo de los siglos tuvo muchos otros nombres oficiales, como Plaza Real, Plaza Mayor, de Fernando VII o de la Constitución, pero ninguno caló como el de Plaza Vieja.

El Palacio de los Condes de Jaruco y las casas señoriales

Alrededor de la plaza se levantaron algunas de las mejores casas coloniales de La Habana. La más destacada es el Palacio de los Condes de Jaruco, construido entre 1733 y 1737, considerado el ejemplo más completo de casa señorial colonial de la plaza. Sus grandes arcos, sus balcones de madera y sus vitrales de medio punto, los famosos mediopuntos de colores, son hoy una de las imágenes más fotografiadas del centro histórico.

La plaza vieja antes: el mercado y el parqueo de 1952

En el siglo XIX la plaza se ocupó con un gran mercado, el Mercado de Cristina, creado en 1835. Con el tiempo el viejo mercado se deterioró, y a comienzos del siglo XX fue derribado.

El cambio más drástico llegó en 1952. Siguiendo la lógica de modernización de la época, que daba prioridad al automóvil, se construyó bajo la plaza un aparcamiento subterráneo. La superficie quedó convertida en una losa de hormigón con accesos para coches, y la antigua plaza colonial perdió por completo su carácter.

En las décadas siguientes, el abandono hizo el resto. Muchos de los edificios de alrededor se convirtieron en viviendas superpobladas, sin mantenimiento, y algunos llegaron a estar en ruinas. La plaza vieja antes y después de esa etapa casi no se parece.

La restauración de La Habana Vieja

En 1982 la UNESCO declaró Patrimonio Mundial el centro histórico de La Habana y su sistema de fortificaciones. Esa declaración impulsó la restauración de La Habana Vieja, en la que tuvo un papel central la Oficina del Historiador de la Ciudad, dirigida durante décadas por Eusebio Leal.

La Plaza Vieja se convirtió en uno de sus grandes proyectos. La estrategia fue empezar por las plazas principales y luego extenderse a las calles que las unen. En el caso de la Plaza Vieja, el trabajo incluyó eliminar el aparcamiento subterráneo, recuperar el pavimento y restaurar uno a uno los edificios de su alrededor. En el centro se colocó una réplica de la antigua fuente, y en el suelo se marcó con mármol el lugar que ocupaban los puestos del antiguo mercado.

La plaza hoy

Hoy la Plaza Vieja es una de las más animadas de La Habana. Entre otras cosas, alberga:

  • Una cámara oscura en lo alto de uno de sus edificios, que proyecta en tiempo real imágenes de la ciudad.
  • Una fábrica de cerveza artesanal con terraza, muy popular entre visitantes y habaneros.
  • Galerías, museos y escuelas, además de viviendas restauradas donde siguen viviendo familias del barrio.
  • Esculturas contemporáneas que contrastan con la arquitectura colonial.

Entre las plazas de La Habana Vieja

De las cuatro grandes plazas de La Habana Vieja, la de Armas, la de la Catedral, la de San Francisco y la Plaza Vieja, esta última es probablemente la que vivió la transformación más radical. Su historia demuestra que un espacio que parecía perdido puede recuperarse, y que la memoria de una ciudad se juega, muchas veces, en una sola plaza.

Si te interesan los orígenes de la ciudad que la rodea, puedes seguir con nuestro artículo sobre por qué se llama La Habana.

Fuentes

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