Prensa Libre, Radio de Vanguardia y la Primera Televisión a Color de Iberoamérica (1950s)
El liderazgo cubano en telecomunicaciones: periódicos diarios libres, revistas masivas, la red de radio y la primera TV a color de América Latina.
La prensa libre cubana, la radiodifusión comercial y la televisión convirtieron a Cuba en una de las plazas de medios más dinámicas de América Latina durante la etapa republicana, la misma década en que el país alcanzaba indicadores de salud mutualista y nivel de vida comparables a los de países desarrollados. Del periodismo plural de mediados de siglo a la primera televisión a color de la región, la isla marcó el ritmo de la comunicación masiva en el continente.
La prensa plural: 58 periódicos diarios y revistas de tirada continental
Durante la etapa republicana, Cuba disfrutó de uno de los ecosistemas de prensa escrita más plurales, críticos y dinámicos del mundo hispanohablante. Circulaban en la isla 58 periódicos diarios (23 de ellos en La Habana y 35 en el interior del país), abarcando todas las tendencias del pensamiento político y social, desde diarios conservadores y liberales hasta órganos obreros y publicaciones humorísticas.
El Diario de la Marina (fundado en 1832), El Mundo, Prensa Libre, El País y Alerta contaban con corresponsalías internacionales y talleres de rotograbado de última generación. En el ámbito de las revistas semanales, la revista Bohemia —con su célebre sección «En Cuba» dirigida por Enrique de la Osa y Carlos Lechuga— alcanzaba tiradas superiores a los quinientos mil ejemplares semanales, con distribución en toda América Latina y España, constituyendo el mayor foro de denuncia cívica y debate democrático de la nación, junto a la emblemática revista Carteles.
La era dorada de la radio cubana: CMQ y la radionovela
Cuba fue pionera absoluta en la radiodifusión comercial. Desde la primera transmisión de la 2LC por Luis Casas Romero en 1922, el éter cubano se pobló de más de 160 emisoras de radio comerciales. Cadenas radiales como CMQ Radio (propiedad de los hermanos Goar y Abel Mestre), RHC-Cadena Azul (de Amado Trinidad) y Radio Progreso contaban con orquestas en vivo, estudios acústicos de diseño internacional y los elencos dramáticos y cómicos más cotizados del continente.
En Cuba nació el fenómeno universal de la Radionovela con El derecho de nacer (1948) de Félix B. Caignet, que paralizaba las actividades del país cada tarde a las seis. En el humor político, programas como La Tremenda Corte de Cástor Vispo (con Leopoldo Fernández «Trespatines» y Aníbal de Mar) forjaron un patrimonio sonoro inmortal que todavía hoy se retransmite en decenas de países.
Cuba, pionera de la televisión en color en América Latina (1950–1958)
El nacimiento de la televisión cubana
El 24 de octubre de 1950, Cuba inauguró las transmisiones regulares de televisión con Unión Radio TV (Canal 4) de Gaspar Pumarejo, seguido poco después por CMQ Televisión (Canal 6), Telemundo (Canal 2) y Televisión Nacional (Canal 7). Con ello, la isla se convirtió en el primer país del Caribe con televisión regular y el tercero de América Latina, después de México (agosto de 1950) y Brasil (septiembre de 1950).
Hacia 1958, Cuba poseía 23 canales de televisión activos y una de las densidades de receptores televisivos más altas del mundo: más de 360,000 televisores en los hogares cubanos (un televisor por cada 18 habitantes).
La primera televisión a color de América Latina
El 19 de marzo de 1958, el Canal 12 (Telecolor, propiedad de Gaspar Pumarejo) inauguró desde el Hotel Habana Hilton las transmisiones regulares de televisión en color con tecnología NTSC, convirtiendo a Cuba en el primer país de América Latina y el segundo del mundo —solo por detrás de Estados Unidos— en contar con programación regular a colores.
La vida artística, el ballet y la música cubana de proyección universal
Este liderazgo en medios se reflejó en un auge cultural sin igual: el Ballet Nacional de Cuba fundado por Alicia, Fernando y Alberto Alonso en 1948 conquistaba los principales teatros de Europa y América; la Sonora Matancera, Benny Moré (El Bárbaro del Ritmo), Celia Cruz, Ernesto Lecuona y Dámaso Pérez Prado universalizaban el son, el mambo, el chachachá y el bolero; mientras en la literatura florecía el grupo de la Revista Orígenes con José Lezama Lima, Virgilio Piñera y Alejo Carpentier. Ese esplendor mediático convivió, sin embargo, con la censura intermitente que impuso el golpe militar de Batista de 1952.