La Protesta de los Trece, el Despertar Cívico y la Revolución de 1933
La renovación moral con la Protesta de los Trece de 1923, la dictadura de Gerardo Machado, el Directorio Estudiantil y la Huelga General de agosto de 1933.
La Protesta de los Trece de 1923 marcó el inicio de una década de renovación cívica que, diez años más tarde, culminaría en la caída de la dictadura de Gerardo Machado y la abrogación de la Enmienda Platt. Entre ambos hitos, una generación de estudiantes e intelectuales redefinió el sentido de la ciudadanía republicana en Cuba.
La Protesta de los Trece (1923) y la renovación cívica
El 18 de marzo de 1923, durante un acto solemne en el Club Femenino de Cuba en La Habana, un grupo de jóvenes intelectuales y poetas liderados por Rubén Martínez Villena protagonizó la histórica Protesta de los Trece. Interrumpiendo el discurso del ministro de Justicia para denunciar la turbia compra del Convento de Santa Clara por parte del gobierno de Alfredo Zayas, los jóvenes leyeron un manifiesto de ruptura ética: «Sentimos el deber patriótico de protestar contra este acto inmoral... La juventud cubana no será cómplice del envilecimiento de la República».
Este suceso detonó una profunda conmoción cívica, dando origen a la Falange de Acción Cubana, al Grupo Minorista y al Primer Congreso Nacional de Mujeres en 1923. Intelectuales de la talla de Jorge Mañach, Juan Marinello, Félix Lizaso y Emilio Roig de Leuchsenring publicaron la Declaración del Grupo Minorista (1927), exigiendo la revisión de los tratados lesivos a la soberanía, la reforma agraria, el sufragio femenino, la autonomía universitaria y la dignificación moral del servidor público.
La reforma universitaria de Julio Antonio Mella y la FEU
En el ámbito universitario, el influjo de la Reforma de Córdoba (Argentina, 1918) impulsó a la juventud de la Colina a exigir la modernización de los planes de estudio y la depuración del claustro corrupto. En diciembre de 1922, Julio Antonio Mella fundó la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y, en 1923, organizó el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, creando la Universidad Popular José Martí para impartir educación nocturna gratuita a la clase obrera.
La FEU se transformó desde entonces en la vanguardia moral y cívica de la nación, alzando su voz ante cada desvío de la legalidad republicana y forjando una tradición inquebrantable de lucha por la libertad y la justicia social en Cuba.
El autoritarismo de Machado, el Directorio y la Huelga General de 1933
Elegido presidente en 1925 con un amplio programa de obras públicas («Agua, Caminos y Escuelas») que culminó con el Capitolio y la Carretera Central, Gerardo Machado y Morales impulsó en 1928 la reforma constitucional de la «Prórroga de Poderes» para reelegirse sin oposición legal. La medida convirtió a su gobierno en una dictadura represiva que clausuró la Universidad de La Habana, persiguió a la prensa libre y desató el terror parapolicial de la «Porra» contra opositores estudiantiles, obreros y cívicos.
Frente al régimen se alzaron el Directorio Estudiantil Universitario (DEU) de 1930, la organización secreta ABC y la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC). La severa crisis económica mundial de 1929, que siguió al colapso del precio del azúcar tras la Danza de los Millones, intensificó el descontento popular. En agosto de 1933, una huelga del transporte en La Habana se transformó rápidamente en una Huelga General Revolucionaria que paralizó el comercio, los ferrocarriles, los puertos y la administración pública en toda la isla.
Sin respaldo del ejército ni de la diplomacia internacional (misión Welles), Machado abandonó el poder y huyó del país el 12 de agosto de 1933, derrocado por la movilización unida del pueblo cubano.
La Revolución del 33 y la abrogación de la Enmienda Platt
El Gobierno de los Cien Días
El vacío de poder dio paso al gobierno de los Cien Días encabezado por Ramón Grau San Martín y el joven revolucionario Antonio Guiteras Holmes como Secretario de Gobernación. En pocos meses se promulgaron decretos trascendentales: la jornada laboral de 8 horas, la Ley de Nacionalización del Trabajo (obligando al 50% mínimo de empleados nativos cubanos en las empresas), la creación de la Secretaría del Trabajo y la intervención de la Compañía de Electricidad.
La abrogación de la Enmienda Platt
El logro más perdurable de esta convulsión cívica fue la firma el 29 de mayo de 1934 del Tratado de Relaciones entre Cuba y Estados Unidos, mediante el cual se abrogó formal y definitivamente la Enmienda Platt, consagrando la plena soberanía jurídica internacional de la República de Cuba. Ese mismo espíritu de renovación cívica cristalizaría pocos años después en la Constitución de 1940, el mayor consenso político de la historia republicana.