El Banco Nacional de Cuba, la Paridad 1:1 y la Nacionalización del Capital (1948–1958)
La fundación del Banco Nacional de Cuba en 1948, la paridad 1 peso cubano = 1 dólar, las reservas de oro y el control cubano sobre banca y azúcar.
El Banco Nacional de Cuba y la paridad monetaria 1:1 entre el peso cubano y el dólar estadounidense fueron pilares de la estabilidad económica de la isla durante la década de 1950, heredera de la solidez institucional construida por la educación republicana y el marco de derechos de 1940. A la par, un proceso silencioso de cubanización fue devolviendo a manos nacionales el control de sectores clave como la banca y la industria azucarera.
La creación del Banco Nacional de Cuba (BNC) en 1948
Durante las primeras cuatro décadas republicanas, Cuba careció de un banco central emisor, circulando simultáneamente en el país el dólar estadounidense y los certificados de plata cubanos. Tras intensos debates técnicos impulsados por la Comisión Triffin y destacados economistas criollos, el 23 de diciembre de 1948 el Congreso de la República aprobó la histórica Ley N.º 13, creando el Banco Nacional de Cuba (BNC).
Bajo la presidencia fundacional del economista Dr. Felipe Pazos Roque, el BNC inició sus operaciones el 27 de abril de 1950 en su sede de la calle Cuba e/ Lamparilla y Amargura, en La Habana Vieja. El banco asumió el monopolio de la emisión monetaria, la custodia de las reservas oficiales y la regulación del encaje bancario y la tasa de redescuento.
La estabilidad monetaria y la paridad 1.00 CUP = 1.00 USD
El peso cubano (CUP) se convirtió en una de las monedas más sólidas y confiables del sistema financiero internacional. Durante toda la década de 1950, el peso mantuvo una estricta paridad de cambio 1 a 1 frente al dólar estadounidense en los mercados libres de divisas.
Esta estabilidad descansaba en fundamentos macroeconómicos reales: las reservas internacionales del BNC en lingotes de oro físico y divisas convertibles superaban con creces el 100% de los billetes en circulación y los depósitos bancarios a la vista. En los mercados cambiarios de Nueva York y Zúrich, el peso cubano llegó a cotizarse en diversos períodos con una ligera prima de apreciación sobre el propio dólar.
La cubanización de la banca y la industria azucarera
Un fenómeno trascendental y frecuentemente silenciado fue el vertiginoso proceso de cubanización de la economía ocurrido entre 1939 y 1958. Mientras que en 1935 los consorcios extranjeros controlaban la mayor parte del sistema financiero e industrial, hacia 1958 el capital privado nacional cubano había recuperado la hegemonía:
Industria azucarera
En 1939, los ingenios en manos cubanas producían solo el 22% del azúcar nacional. En 1958, de los 161 centrales azucareros activos, 121 pertenecían a propietarios y colonos cubanos, generando más del 62.1% de la producción total del país.
Banca comercial
En 1958, los bancos nacionales cubanos (como el Banco Núñez, Banco Gelats, Banco Continental y The Trust Company of Cuba) controlaban más del 61% de todos los depósitos bancarios del país, desplazando a las filiales de bancos extranjeros como el Chase o The Royal Bank of Canada.
Salarios obreros reales y poder adquisitivo según la OIT
De acuerdo con el Yearbook of Labour Statistics (1958) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los trabajadores industriales cubanos devengaban el tercer salario medio más alto de toda América (solo por detrás de Estados Unidos y Canadá) y el octavo salario más alto del planeta en términos de poder adquisitivo real en la industria manufacturera. El séptimo lugar mundial correspondía al salario del obrero agrícola cubano, una categoría distinta dentro de las mismas estadísticas de la OIT.
Con un peso que valía lo mismo que un dólar y una inflación casi inexistente (inferior al 1% anual promedio durante la década del 50), el poder adquisitivo del salario obrero cubano permitía a las familias trabajadoras adquirir alimentos de calidad, electrodomésticos modernos, calzado de fabricación nacional y viviendas en régimen de propiedad. Ese poder adquisitivo también sostuvo una red asistencial propia, la salud mutualista obrera, que cubría a buena parte de la fuerza laboral cubana.