El 12 de febrero de 1804, el médico Tomás Romay comenzó en La Habana una campaña de vacunación contra la viruela. Utilizó fluido llegado vivo desde Puerto Rico en las pústulas de tres menores y ayudó a establecer un sistema permanente para conservar y extender la vacuna por la isla.
Qué pasó el 12 de febrero de 1804 en Cuba
La viruela causaba una epidemia en La Habana cuando Tomás Romay Chacón recibió la noticia de que había llegado una fuente viable de vacuna. María Bustamante había desembarcado el 10 de febrero procedente de Aguadilla, Puerto Rico, acompañada por tres menores vacunados antes del viaje.
El método dependía de que las pústulas conservaran el fluido activo. Romay examinó a los menores y, en la mañana del día 12, comenzó a transferirlo a otras personas mediante pequeñas incisiones. Entre los primeros vacunados incluyó a sus propios hijos, un gesto público de confianza en una práctica todavía recibida con dudas.
Las vacunaciones continuaron al día siguiente y se multiplicaron cuando aparecieron nuevas pústulas. Los médicos podían tomar de ellas material para otra ronda, formando una cadena humana que mantenía activa la vacuna en una época sin refrigeración ni producción industrial.
La viruela y la búsqueda de una vacuna
La viruela era una enfermedad contagiosa que podía causar la muerte, ceguera y cicatrices permanentes. Antes de la vacunación se practicaba la variolización, que introducía material de una persona enferma y podía provocar casos graves o transmitir la infección.
El trabajo publicado por Edward Jenner a finales del siglo XVIII mostró que la exposición a la viruela vacuna podía proteger frente a la viruela humana. La nueva técnica comenzó a circular por Europa y América mediante impresos, correspondencia médica y muestras de fluido conservadas entre cristales o trasladadas de brazo en brazo.
Romay promovía desde antes la discusión pública sobre el procedimiento. La Sociedad Económica de Amigos del País había ofrecido incentivos para localizar material vacunal y divulgó información en el Papel Periódico de La Habana. Varios intentos de importar el fluido fracasaron porque llegaba inactivo.
Una precisión: La Habana no fue el primer punto de Cuba
La vacunación del 12 de febrero suele describirse como la introducción de la vacuna en Cuba. Sin embargo, una investigación sobre los primeros vacunadores documentó una aplicación anterior en Santiago de Cuba, el 12 de enero de 1804. Por eso resulta más exacto identificar la labor de Romay como el inicio de la campaña exitosa y sostenida en La Habana.
La diferencia no reduce su importancia. Romay comprobó el estado del fluido, organizó su multiplicación, informó a las autoridades y propuso medidas para conservarlo. Su trabajo convirtió una llegada fortuita desde Puerto Rico en un programa con continuidad institucional.
El episodio también muestra que la vacuna avanzó por varias rutas, no únicamente con una expedición oficial. Viajeros, médicos locales y redes portuarias consiguieron llevarla a distintos lugares antes de que arribara a La Habana la expedición enviada por la Corona española.
La expedición de Balmis y la Junta Central de Vacuna
La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, dirigida por Francisco Javier Balmis, llegó a La Habana el 26 de mayo de 1804. Su propósito era llevar la vacuna a los territorios españoles mediante una cadena de niños que conservaran el fluido durante la travesía. Al desembarcar encontró que Romay ya vacunaba en la capital.
Balmis examinó el método empleado y apoyó la organización de una entidad permanente. En junio quedó constituida la Junta Central de Vacuna, vinculada a la Sociedad Económica de Amigos del País. Romay fue nombrado secretario facultativo y mantuvo esa responsabilidad durante décadas.
La Junta registraba vacunaciones, procuraba material activo y coordinaba su envío fuera de La Habana. Estas tareas fueron importantes porque la protección no dependía solo de conocer la técnica: hacía falta mantener una cadena continua, vencer resistencias sociales y alcanzar poblaciones alejadas.
El comienzo de una política sanitaria sostenida
Romay combinó la práctica clínica con la divulgación. Publicó comunicaciones sobre los resultados y pidió espacios donde observar a los vacunados y comprobar la eficacia del procedimiento. Sus textos permiten estudiar cómo los médicos explicaron una innovación que despertaba esperanza, temor y oposición.
La campaña forma parte de una historia de salud pública que continuó durante el siglo XIX y que más tarde incluiría las investigaciones de Carlos J. Finlay sobre la fiebre amarilla. Ese desarrollo científico también influyó en las políticas sanitarias descritas al estudiar el nacimiento de la República.
Tomás Romay murió en La Habana el 30 de marzo de 1849. Para entonces la vacunación estaba integrada en instituciones y prácticas médicas de la isla, aunque su alcance siguió enfrentando dificultades. El 12 de febrero recuerda el momento en que una muestra viable, una red de personas y una organización local hicieron posible mantener la vacuna en La Habana.
Preguntas frecuentes
¿Qué pasó el 12 de febrero de 1804 en Cuba?
Ese día el médico Tomás Romay comenzó a aplicar en La Habana la vacuna contra la viruela utilizando fluido conservado en las pústulas de tres menores que habían sido vacunados en Puerto Rico.
¿Fue la vacunación de Romay la primera realizada en Cuba?
Fue el comienzo de la campaña exitosa y sostenida en La Habana. Investigaciones históricas documentan una vacunación anterior en Santiago de Cuba, realizada el 12 de enero de 1804.
¿Cómo llegó la vacuna a La Habana?
María Bustamante viajó desde Puerto Rico acompañada por tres menores vacunados en Aguadilla. Al llegar el 10 de febrero, sus pústulas permitieron conservar el fluido y transferirlo a otras personas.
¿Vacunó Tomás Romay a sus propios hijos?
Sí. Las fuentes históricas señalan que incluyó a sus hijos entre las personas vacunadas, una decisión con la que mostró públicamente su confianza en el procedimiento.
¿Qué función tuvo la Junta Central de Vacuna?
Se ocupó de conservar el fluido, organizar vacunaciones y extenderlas a otras localidades. Romay fue su secretario facultativo y permaneció vinculado a esa labor hasta su muerte.
Fuentes
- Consejo Superior de Investigaciones Científicas: La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna y Cuba
- Asclepio, CSIC: La vacunación, estrategia fundamental en la eliminación de la viruela en Cuba
- Universidad Médica Pinareña: Historia de la inmunología en Cuba
- University of Florida Digital Collections: Obras completas de Tomás Romay
- Medical Heritage Library: Vacuna, documento de Tomás Romay de 1804
- Boletín Mexicano de Historia y Filosofía de la Medicina: Tomás Romay y la vacunación antivariólica
